LA CAZA la version française the english version


Los mejores expertos en fabricar cerbatanas pueden confeccionar hasta unas diez al año, convirtiendo su habilidad en una fuente de valores de intercambio. Aunque este valor de intercambio tiene curso dentro del grupo Achuar en razón a las diferencias individuales en la calidad de ejecución de las cerbatanas, su producción está destinada principalmente al comercio intertribal. En efecto, los grupos indígenas vecinos de los Achuar (Shuar y Canelos) utilizan ellos también cerbatanas, aunque por razones varias hayan dejado de fabricarlas ellos mismos. Las cerbatanas Achuar gozan de una excelente fama y son muy apreciadas por esas etnias limítrofes con un consumo importante de ellas. Al norte del Pastaza, por ejemplo, las cerbatanas constituyen el principal medio de pago mediante el cual los Achuar adquieren bienes manufacturados de los indios Canelos. Se notará de paso que esta especialización conferida a los Achuar en la división regional del trabajo es fundada en factores socioeconómicos más bien que técnicos. Como ocurre muchas veces en el comercio intertribal en Amazonía, la escasez de un producto se suscita artificialmente para provocar la necesidad de un intercambio. Los materiales y la habilidad necesaríos a la fabricación de las cerbatanas no han desaparecido ni entre los Shuar ni entre los Canelos; simplemente ellos encuentran más cómodo adquirir de sus vecinos un producto artesanal de excelente calidad a un costo muy bajo, ya que estos grupos son los intermediaríos obligados entre los Achuar y los centros de comercialización de los productos manufacturados.

Los proyectiles utilizados en la cerbatana son flechillas finas y muy puntiagudas, de unos treinta centímetros de largo, llamadas tsentsak. Ellas son elaboradas con las nervaduras de las palmas de Kinchuk (Phytelephas sp.) e Iniayua (Maximiliana regia). Una vez conseguida la materia prima, la confección de las tsentsak es una operación fácil; se pueden fabricar unas cuarenta en dos horas. Esas flechillas son pues de un uso muy económico y un cazador no necesita ahorrar sus proyectiles. Como la sección de estas tsensak es inferíor a la del alma de la cerbatana, se envuelve su extremidad con un taco de capoc de forma romboidea que obtura completamente el conducto cuando están introducidas en posición de tiro. Las flechitas está colocadas en una pequeña aljaba (tunta) que tercia el cazador. Esta aljaba se constituye de un segmento de bambú (Guadua angustifolia) dentro del cual se dispone un haz (chipiat) hecho con una serie de laminillas cortadas en las palmas del kinchuk y amarradas las unas a las otras. Este haz es bastante denso y las flechillas introducidas se mantienen en posición vertical sin bambolear al andar. Una calabaza redonda, mati (Crescentia cujete), es atada a la aljaba; vaciada y perforada, ella sirve para guardar una pequeña reserva de capoc para la confección de los tacos. En torno al punto de fijación de la calabaza está enroscada una varita larga y flexible, japik, que hace las veces de escobillón para limpiar el alma de la cerbatana.

El último accesorío de la tunta es una mitad de quijada inferíor de piraña suspendida a un hilo de algodón. Los dientes de ese pez son filosos como una hoja de afeitar y permiten hacer una pequeña entalladura justo abajo de la extremidad puntiaguda de las flechillas. Esta disposición es muy ingeniosa, pues cuando un mono recibe una saetilla untada con curare, su reacción es arrancar el proyectil; Si este tiene una pequeña muesca se romperá de un golpe y la punta quedará plantada en el animal el tiempo necesarío para que actué el veneno.

Como la mayoría de los utensilios Achuar, la cerbatana y la aljaba son objetos de una sencillez muy elegante y su belleza sobria es el producto de una adecuación perfecta entre una forma y una función. Esas obras de arte son particularmente bien adaptadas a su uso y las cualidades balísticas de la cerbatana la convierten en un arma de caza del todo temible. La puntería puede ser muy precisa ya que el arma está dotada de una pequeña excrecencia que sirve de alza situada a unos treinta centímetros de la contera. Una serie de experiencias real izadas con cazadores famosos nos ha permitido medir exactamente la eficacia del tiro con cerbatana. En tiro horizontal, el alcance útil de los proyectiles es de unos cincuenta metros. Este alcance es muy suficiente para la caza, pues en la frondosidad de la jungla, pocas veces se dispone de tal distancia para alcanzar una caza sin encontrar obstáculos en la trayectoria. La precisión de la cerbatana también es muy satisfactoria, ya que la gran mayoría de los cazadores alcanzan un blanco de veinte centímetros de diámetro a una distancia de treinta metros. Silenciosa, precisa y de uso económico, la cerbatana tal vez es el arma tradicional mejor adaptada a la caza menor en medio forestal.

A pesar de sus cualidades propias, la cerbatana seria probablemente de un uso más marginal Si su eficacia no fuese multiplicada por la utilización del curare con el cual se unta de ordinarío la punta de las saetillas. Curare es un terminó genérico que sirve par designar los venenos de caza utilizados por las sociedades amerindias y, en esa calidad, cubre una multiplicidad de preparaciones tóxicas diferentes, generalmente a base de plantas del tipo Strychnos. El curare Achuar (tseas) siempre es preparado a partir de los dos mismos ingredientes fundamentales: el bejuco machapi (Phoebe sp.) y los frutos del árbol painkish (Strychnos jobertiana). Para aumentar la fuerza del veneno, algunos cazadores afiaden a estas dos substancias otros elementos vegetales sacados de una media docena de plantas no identificadas: yarir, tsaweimiar, nakapur, tsarurpatin, kayaipi y tsukanka inial. Cada hombre posee su fórmula propia, generalmente heredada en línea agnatica, y los que fabrican el curare más eficaz conservan celosamente el secreto de su composición. Sea lo que fuere, el principio activo dominante del tseas siempre es la estricnina, la misma que provoca una violenta tetanización y luego, una parálisis generalizada, causando la muerte a mayor o menor plazo.

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