LA TIERRA DE HUANCAVELICA la version française the english version

El ponte de >Izcuchaca, Huancavelica, Perú, SuramericaRobert Louis Stevenson, gran viajero de la era romántica, hace decir al personaje principal de uno de sus fantásticos relatos: "No pido riquezas, ni esperanzas, ni amor, ni un amigo que me comprenda; todo lo que pido es el cielo sobre mi el camino a mis pies". Cuanto más luminoso sea ese cielo y más distinto ese camino a los de nuestra vida habitual, mayor será también la sensación de libertad durante un viaje. El que Bienvenida ha realizado al Departamento de Huancavelica, y que hoy intenta narrar al lector como una manera de prolongar la experiencia, es una de esas impecables zafadas hacia un espacio de nuestro territorio que ofrece un sol y un camino imposibles de olvidar.

La mejor manera de llegar a Huancavelica es desde Huancayo, vía el Tren Macho. Pocas cosas se comparan con la vivencia obtenida desde dentro de ese enorme y vetusto gusano de acero que cruza montañas muy altas y penetra túneles, reeditando diariamente el milagro de seguir siendo una maquina viviente. El viaje, en realidad, comienza en la Estación Central de Huancayo, cuando a momento de hacer la cola para sacar el ticket, se hace contacto con la numerosa población local que nos acompañara durante las cuatro horas de travesía, con sus carneros, costalillos de papas, cajones de verduras e inmensos equipajes anudados, trenzados con las mantas coloridas que albergan niños de pecho - dormidos-ajenos al trafago que los rodea. El camino desde Huancayo hasta Huancavelica es variado: siempre en paralelo al rió Mantaro, de una sierra - relativamente baja y muy verde, asciende hasta asentarse en los 3,676 m. de altitud en que se ubica la capital del Departamento.

La estación de Telleria permiten a viajero bajar del tren y aunque sea brevemente, conocer las viejas instalaciones administrativas del ferrocarril, los puestos de comida, la gente misma que espera y esta siempre dispuesta a conversar. Así nos enteramos de que debido a una tensión entre descendientes chankas y hacendados locales, una antigua imagen de San Francisco fue robada de su santuario original, y no ocurrid sino hasta que su antigua dueña sonó con el lugar definitivo en el que debía volvió asentarse el santo, que la tranquilidad volvió a la zona. Cerca de la estación se encuentra la capilla de ese San Francisco, al centro de un frío seco que penetra hasta los huesos.

Aguas Calientes, Huancavelica, Perú, SuramericaEn el kilómetro 61 de la ruta se llega a un lugar llamado Aguas Calientes, debido a las pozas templadas que flanquean la vía del ferrocarril. Un rústico albergue permite a viajero pasar allí el día y la noche, rodeado del olor a eucalipto y mineral de las aguas, caminando por la montaña (hay una bonita excursión de dos horas hacia unas ruinas de altura), paseando en medio de una naturaleza hospitalaria.

La primera visión de lzcuchaca que se obtiene desde el tren es la de su puente colonial. A la hora prevista para la llegada (si es que todo sale bien, cruce los dedos) - mas o menos, las once de la mañana, la luz directa del sol hace brillar las piedras ocre (piedras termales llamadas kankayas) que conforman esta construcción, con torreón coronado con veleta y un gran arco - de 18 metros de alto- que nos trae al presente una muestra de la noble arquitectura colonial civil.

Izcuchaca (de izcu, cal y chaca, puente) es un antiguo distrito huancavelicano, sede de momentos muy importantes en la historia del país. Allí se asentó en el periodo intermedio temprano la pequeña y poderosa cultura sachamarca, teocratica y militarista. Los incas dentro de sus planes expansivos, hacia 1400 construyeron el puente de Anguyaku en el mismo lugar donde luego los españoles levantarían el que acabamos de ver. En ese puente se libro una batalla decisiva entre las huestes locales de Huascar y Atahualpa, en 1528. También aquí el capitán Garcilazo de la Vega derrota a las tropas inca y destruye los depósitos que hallo. Una vez controlada la resistencia imperial, los españoles se establecen en tierras izcuchaquinas para ocuparse del transporte de mineral y otras riquezas que venían del Cusco, de Huamanga y principalmente de Huancavelica. Para facilitar el paso de estas valiosas cargas, es que la Corona española decide la construcción de un puente de mayor resistencia, el que nos recibe mientras nos transporta el macho tren. Y es por este mismo puente que pasa Alvaro de Arenales, el alto jefe de San Martin hacia Lima. La llamada Batalla de lzcuchaca, entre tropas de Castilla y Echenique, tiene como escenario el puente de piedra. De otro lado, los izcuchaquiños ostentan un héroe de la resistencia contra los chilenos, don Silvestre Landeo, cuyo cadáver se mantuvo erguido sobre el puente, como tratando de frenar el avance de las tropas invasoras.

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